martes, febrero 28, 2006

PUZZLE

Llevo mucho tiempo jugando con un bolígrafo en la mano, y siento que las palabras no fluyen sino que se agolpan atropelladamente en mi cabeza, mis pensamientos parecen piezas de un puzzle que no terminan de encajar.

Pienso en todo lo que no soy y creo que ya es tarde.

Sé lo que quiero decir, pero no sé cómo decirlo, e intento abstraerme doblándome sobre mí misma, aunque siempre hay intersticios donde se acumulan mis posos. Intento ignorarlo y avanzo a trompicones.

Ahora pienso en los paseos que no he dado, y en las puestas de sol que no he visto, en todas esas cosas que te habría dicho de haberte conocido, y pienso en el efecto placebo que este lugar me ofrece, en donde me refugio casi a diario escapando de los asientos contables, los resúmenes patrimoniales y las desviaciones de la cartera, y absorta, pienso en mí y la gente cree que soy un jeroglífico. La solución en la última página.

El semáforo cambia a verde, dejo el cuaderno en el asiento de al lado y avanzo. Y también pienso que la vida me sonríe. Entonces, reduzco a segunda y giro. La misma trayectoria y lo mismo en mi memoria.

Anhelo el mar, apenas audible. Aquí estoy, braceando contra corriente.

lunes, febrero 27, 2006

Leonor


Leonor Watling
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Esta es la historia de un viernes. Podría haber sido cualquier viernes, eso no importa, lo verdaderamente significativo es que, debía suceder ese quinto día de la semana que corresponde, según la cultura grecolatina, al día de Venus, la diosa de la belleza, y no a otro.

Era un viernes gélido y avanzábamos con paso rápido por las calles en penumbra, cogidos de la mano, haciendo lazadas con nuestros dedos. Acabábamos de dejar en depósito nuestro más preciado tesoro, comiéndose una hamburguesa y nos disponíamos a disfrutar de una escapada tan especial como inhabitual.

Llegamos al auditorio Padre Soler con tiempo de sobra y nos acomodamos en nuestros duros asientos observando la llegada del resto del público. Hacía años que no iba a Leganés, y esa tarde reconocí en ese lugar a varias personas a las que casi había olvidado. Vi a Elena con su marido, y siguió pareciéndome una mujer acomplejada después de tanto tiempo. Siempre me pareció una mujer gamba. Vi a una compañera del trabajo a la que saludé, no muy efusivamente, y en general, vi rostros conocidos.

No pasó mucho tiempo cuando apagaron las luces y comenzó a sonar la música. Allí, ante el público, apareció ella, exuberante, luciendo una larga falda negra, de tela y tul, que sólo dejaba asomar las puntas redondeadas de sus botas rojas. Una camiseta negra ajustada se ceñía a su cuerpo insinuando las redondeces de su busto. Llevaba el pelo recogido en una pequeña coleta y su rostro, redondo, estaba enmarcado por un pequeño flequillo afrancesado. Verdaderamente era una mujer muy bella y de su boca comenzaron a salir las letras de sus melancólicas canciones. Su voz era grave pero, a la vez, sensual. Dejaba caer las palabras con cierta pesadez, pero volaban ingrávidas a través de nosotros y casi las podíamos coger.

Se movía por el escenario juguetona, pueril y nos deleitaba con su sonrisa. Parecía una niña encerrada en un cuerpo de mujer, con una voz que nos seducía con sus Days are tired.

Entre ella y yo, un escenario, espacio insuficiente como para no poder mirarnos a los ojos y sentir una complicidad, que nos unía en un solo pensamiento: la certidumbre sobre nuestra condición que nos caracteriza a ambas como seres especiales. La sensación de creernos únicas y saber que somos distintas al resto de los que allí había. Cualidad construida sobre el convencimiento de nuestra capacidad para crear, ella sus canciones y yo, mis historias.

P.D. Perdón por varias cosas:

1º. Pido perdón a Leonor: Siento lo de tu ojo chica, nada imposible corregirlo.

2º. Pido perdón por el sonido de la grabación.

Peque�o vals

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viernes, febrero 24, 2006

EL FRACASO

Sé, tengo la certeza de que el gran hombre no es el que siempre vence. La vida, esta puta vida, la gran maestra, nos demuestra que el gran hombre es el que es capaz de levantarse cada caída.

Si es por eso, entonces todos maduramos adecuadamente, porque ¿quién no se ha caído alguna vez? ¿y a que todos nos levantamos? Pues eso, dicen los psiquiatras, que es necesario para la maduración de la personalidad. Dicen que se aprende más de los fracasos que de los éxitos.

Joder.... pues ya podía ser al revés.

Teniendo en cuenta que el fracaso es una experiencia interior de derrota, la maduración de la personalidad debe ser equivalente a ser duro como una roca a fuerza de golpes. Nacemos blanditos como un souflé y morimos duros como una piedra.

Dice este psiquiatra en cuestión, Enrique Rojas que “la patria del hombre son sus ilusiones. La vida es siempre anticipación y porvenir. Somos proyectos. El ser humano es sobre todo futuro. Ahí se engarzan pequeños objetivos, metas, retos, afanes que jalonan su recorrido y para que estos salgan adelante es necesario que sean concretos, bien delimitados ... La vida es un bracear de uno mismo con la realidad.”

No, si bracear, lo que se dice bracear, braceamos... pero hay veces que uno no sabe nadar, o que hay olas gigantescas que te arrastran hacia la negrura, pero en esas ocasiones puede aparecer un ángel, un querubín que se tire al agua a recogerte y entonces, nadar juntos hasta la orilla, aunque al final cada uno siga su camino.

Bien, confiemos en los querubines.

Y remata: “El sufrimiento es la forma suprema de aprendizaje”

Yo no quiero aprender, de verdad que no.

Vamos a quedarnos con esto...

Fedor Dostoievski
Noches blancas (fragmento)

" Y no he vuelto a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeúnte melancólico, extraño, solitario... ¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida? "

miércoles, febrero 22, 2006

TRANSPORTE PUBLICO

De todas las situaciones más agobiantes que he vivido, la de ayer se lleva la palma. Acompañada por mi hermano, compré a mediodía (la hora que tengo libre del trabajo) una gran colcha preciosísima en Sisley, toda nacarada en colores ocre.

Debía llevarla a casa a la salida del trabajo. Eso significa utilizar el transporte público en hora punta. Bien, yo, una mujer como dios manda, me la llevo sin problema.

Seis de la tarde. Estación de Recoletos. Miles de personas en el andén.

Esther y su colcha.

A lo lejos, entre la negrura aparece la luz del tren. Aquí llega, sólo necesito que una puerta pare justo frente a mi.

¡Bien! Paró.... puedo pasar sin problema al vagón. Pero el tema se complica cuando la marabunta me empuja y se interpone entre mi colcha y yo. De pronto, soy un gurruño apretujado y escucho un hilo de voz que dice:

-¡Ay! ¡mi brazo!

Un pobre ancianito con el brazo roto sujeto en cabestrillo está justo pegado a mi. Yo le digo:

-Lo siento mucho.... es que me empujan.

A todo esto, mi gran bolsa está sujeta sólo pon un dedo, el corazón para ser exactos. Mi pobre dedo corazón.... estrangulado por un cordón. Me le imagino rojo e hinchado allí al final del vagón, justo al final del brazo. Intento separarme del pequeño hombre, pero no existía espacio suficiente como para separarme de nada ni de nadie. Todos formábamos una masa común.

Empiezo a sudar, con el abrigo puesto y mi estilosa bufanda, con una postura de contorsionista. La mujer del pequeño hombre accidentado sujeta con su manita mi brazo, justo por el codo, con la intención de proteger al hombre gnomo. Yo no sé qué decirle y estallo en risas.

Y me río, y me río, y me río ... y la gente me mira ¿de qué se ríe? Y yo digo...: si alguien encuentra una colcha preciosísima, que sepa que es mía.... sólo mía... mi tesooooooorooooo.

Si miro a la izquierda, me puedo besar con el de al lado, si miro a la derecha, me puedo besar con el del otro lado, si miro de frente puedo besar la cabeza del hombre gnomo y si miro hacia atrás, puedo besar a mi compañera... bien, miraré hacia atrás, que aunque no soy lesbiana, al menos la conozco y hay confianza.

Al final llegué con la colcha y una tortícolis acomodada en mi cuello, pero queda tan bonita la colcha puesta que pienso que ha merecido la pena el esfuerzo.

lunes, febrero 20, 2006

DULCE SOLEDAD

Me gusta buscar durante el día algún momento sólo para mi; son tan escasos... y cuando lo encuentro, debo decidir en qué aprovecharlo.

Unas veces decido escribir, inventar historias e intentar no ser yo la protagonista de ellas. Otras veces me gusta más dibujar, mancharme las manos de colores; dibujo sobre todo personas, rostros, intentar plasmar las miradas sin un ápice de locura... es tan difícil. Otras veces me gusta anotar en mi diario, que en realidad es un cuaderno; en él garabateo y caricaturizo a mis referentes, así están Freud, Unica Zürn y mis grandes personajes de la mitología, anoto frases que por su peso o su elocuencia creo me van a servir en determinados momentos de mi vida, anoto diálogos que robo en el tren y pego recortes sobre películas, libros y obras de arte, Leonardo da Vinci me entusiasma.

Pero, sin duda, lo que más me gusta es poder disfrutar de algo de soledad, del silencio, shiiiiiiiiiiiiiiist, me preparo un té muy dulce al que le añado unas hojas de menta fresca y lo acompaño con una tostada de pan blanco empapada de aceite de oliva mientras ojeo el periódico.... me encanta comenzar el periódico desde la última página y pasar lentamente las hojas de izquierda a derecha acompañada por la música que llega hasta mis oídos muy suave “Les filles de 1973 ont trente ans”.

Soy yo... unas veces soy Diana, otras Hera o Atenea o Demeter, incluso Dafne... ojalá pudiera yo convertirme en un laurel....

Otras veces soy Unica.

Y otras, ¿quién sabe?, un pez en una bolsa de agua, una mariposa en una caja de zapatos.

Me llamo Esther.

Les filles de 1973 ont trente ans

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miércoles, febrero 15, 2006

¿LO QUE ME DEFINE?


Esther leggins
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Bueno,pues después de la invitación de Hombrefrío, aquí os dejo un extracto de las Noches Blancas de don Fiodor Dostoievski.

En realidad no es con el autor que me identifico, para nada. Mis lecturas de cabecera son de Sergio Pitol y sus cuentos, que son puzles con los que sí me identifico algo más, pero sería imposible extraer un párrafo sólo.

En fin... aquí va.

- Decididamente, ¿quiere usted saber quién soy yo?
- Sí, sí
- ¿En el sentido más estricto de la palabra?
- El más estrictamente posible.
- Sea. Pues yo soy un tipo.
- ¿Un tipo? ¿Qué clase de tipo?-exclamó la muchacha, rompiendo en locas carcajadas-.¡Ah! No se aburre una con usted. Mire, ahí hay un banco. Sentémonos. Nadie pasa por aquí, y nadie puede oírnos. Comience usted su historia, porque estoy convencida de que tiene usted una. No me la ocultará usted. Pero, primeramente, explíqueme lo que es un “tipo”.
- ¿Un tipo? Es un ser original, un hombre.... raro-contesté yo riéndome, contagiado por su risa-. Es un carácter especial, un soñador. ¿Sabe usted lo que es un soñador?
- ¿Un soñador? ¿Cómo no he de saberlo, si yo misma soy una soñadora? Cuando paso los días sentada junto a mi abuela... ¡Ah, Dios! ¿Qué pasa por mi magín? Tengo ensueños que no acaban nunca... Me caso con un príncipe chino....¿Hay instantes en que es tan dulce soñar! Y luego, ¡quién sabe!, hay también que pensar en cosas serias –agregó con gravedad.
- Perfectamente. Puesto que ha soñado usted en casarse con mandarines chinos, entonces me comprenderá.

Pues eso, una soñadora.

lunes, febrero 13, 2006

MARTA Y ALVARO


Marta y Alvaro
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Cuando naciste tú, Marta,

se desperezaron todas las flores

que dormían plácidamente, soñándote...

eran flores de almíbar,

de turrón,

de azucar y de miel

como tu sonrisa de náyade,

y sus pétalos se llenaron de color

cuando Alvaro irrumpió...

pero, ¿es que no os acordáis?

SORTILEGIO Y BUTTERCUP

En fin... yo lo intento...

¡SORPRESA SORTILEGIO!

¿Qué te parece el regalo de Buttercup? Bueno, sobran las palabras. De más está decir que se os ve como almas gemelas.


Sortilegio_Buttercup
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domingo, febrero 12, 2006

PINTO, PINTO GORGORITO

Hoy no pensaba publicar nada, por respeto a alguien, porque creo que es una forma de acompañarle, de lejos, pero cerca.

Pero finalmente he cambiado de opinión, no creo que él lo quiera así, por eso, quiero pensar que cada día la vida nos ofrece algo nuevo, algo que debemos aprovechar.

Quiero aprovechar este espacio para expresarme.

Yo me expreso escribiendo.

Pero tambien me expreso dibujando.

Ayer, casualmente, acordamos Istérica y yo en que me mandaba una foto para dibujarla...

¿no sería divertido que os dibujara?

¿os someteríais a un dibujo mío?

ISTERICA

Bueno... aquí está el primer dibujo. Intenté que don Giuseppe Verdi me ayudara a armonizar lo que mi retina captaba con los movimientos de mi mano, y en fin... esto es lo ha salido. La candidata... bueno, no sé qué pensará ella... pero, desde luego es mi estilo inequívoco. Quizás no seas precisamente tú, pero es como yo te veo.


Isterica
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lunes, febrero 06, 2006

EN LO QUE PIENSAN LOS NIÑOS.


Mario
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Mario tiene ya cuatro años. Es un niño gordito, rechoncho como un serafín de Rubens, parece que estuviera relleno de gominola. Nació en otoño, abrigado por una alfombra de hojarasca, a pesar de que se resistía, tan a gusto estaba en mi interior que cuando llegó por fin la hora, trepó y subió casi hasta mi estómago y así estuvimos horas, de la mañana a la tarde, esperando a que se decidiera a asomar la cabecita. Pero no quiso, tuvieron que abrirme, sí, una desagradable cesárea. ¿Sabéis porqué se llama así? porque nuestro querido Julio César nació de esta forma. Una cesárea, a priori carece de efectos secundarios, pero a posteriori te crea una especie de frustración, porque la parturienta se queda con las ganas de empujar, sí, sí, de empujar, pero eso sucede más tarde, cuando ya han pasado unos meses, es entonces cuando echas de menos esa faceta de la naturaleza que se te ha negado. Quizás eso y la muerte de mi padre hayan hecho de mi una persona un tanto atolondrada.

Mario va cuestionándose la vida. Ayer me pidió un espejo.

- -Mamáaaaaaaaaaaaaaa, tráeme un espejo
- ¿para qué cariño?
- Pues para verme el culo....

¿Qué hacer ante algo así? Busqué un espejo, no quiero yo que mi hijo tenga ninguna frustración. Era un espejo pequeño que saqué de mi estuche de las lentillas.

- Toma cariño
- Pero ¡así no me lo puedo ver! (llorando) ¿porqué nunca puedo verme el culo?

¡Dios mío! Eso era una catástrofe.

- Bueno, hijo.... te puedo coger en brazos y ... tú dándote la vuelta te miras en el espejo grande ¿qué te parece? Así podrás verte bien....
- ¡vale!

Soluciones fáciles a cuestiones sencillas. Cojo a Mario en brazos, desnudito como un lechón y él, contento no puede reprimir una alegre sonrisa al ver su culito redondo y blanquito. Se mete un dedo en el culo y ríe.

Ya por la noche, cuando había olvidado lo sucedido Mario dijo:

- ¿sabes, papá? Los culos no son blancos, son rosas.

¡precioso! ¿verdad?

viernes, febrero 03, 2006

VÍCTOR MONTOYA

LECCIONES SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR CUENTOS BREVES.

[...]

-En tu opinión, ¿cómo se distingue al buen escritor de cuentos? -le dije a modo de tantearle sus conocimientos.

-Para empezar, al buen escritor se lo distingue incluso por la forma de andar -replicó con la sabiduría de quien posee el don del genio y la magia de la palabra-. El escritor de fuste no necesita tarjetas de presentación, críticos ni reconocimientos. En él, más que en nadie, la pasión de escribir es como estar endemoniado, una forma de levitar al borde del delirio, de hacer añicos la realidad y contar un cuento en el cual la mentira es tan cierta que nadie la pone en duda, aparte de que su vicio de escribir en soledad es una enfermedad endémica y sin remedio. Nadie lo puede librar de esa atadura voluntaria, ni siquiera Cristo en calzoncillos...

[...]

-¿Y cómo se sabe que un cuento es un buen cuento? -le pregunté con la curiosidad de quien aprovecha una charla sobre el arte de escribir.

-Cuando te atrapa desde un principio y el lenguaje fluye con fuerza propia, cuando el lector reconoce las situaciones del cuento y empieza a identificarse con los personajes, quienes, por su verisimilitud, dejan de ser puras invenciones para hacerse creíbles a los ojos del lector. Un buen cuento se parece a un caleidoscopio, donde uno encuentra nuevas figuras literarias cada vez que lo lee y lo relee. Claro que todo esto no depende sólo de la perfección formal del cuento, incluidos el argumento, el lenguaje y el estilo, sino de la destreza del autor, quien debe mantener el suspense del lector hasta el final. En el mejor de los casos, el cuento debe tener un desenlace sorpresivo e inesperado, porque un cuento sin un final sorpresivo es como un regalo descubierto en Navidad.

[...]

Nota de Esther: Es una buena lección, el fragmento lo tenéis entero en Otros textos (en la columna izquierda de mi blog).

¡a escribir bien! os quiero ver a todos endemoniados..

jueves, febrero 02, 2006

SERES CIRCULARES

Hoy, mi estado anímico me insta a preguntarme qué habría sido de nosotros de no haberse cumplido el castigo que los dioses del Olimpo nos impusieron en el pasado, habiéndonos dividido como lo hicieron en dos y convertirnos, por tanto en seres incompletos. Nuestra desconfianza depositada en ellos fue el detonante de esta cruel condena que hoy aún arrastramos.

Creo que, según la teoría platónica y ya puestos a imaginar, nos desplazaríamos rodando con ayuda de nuestros cuatro brazos y nuestras cuatro piernas y nuestros pensamientos se complementarían con ayuda de nuestras dos cabezas. Seríamos seres perfectos, completos, aunque, todo hay que decirlo, algo extravagantes, ¿o somos extravagantes ahora y no antes?

Sin embargo, aquí estamos, divididos, fragmentados, rotos y perdidos.

Pero lo cierto es que ya no nos sentimos fraccionados, la fuerza de la costumbre ha hecho que nuestro defecto sea lo verdadero, lo deseable. Ya no nos importa encontrar o no encontrar nuestra otra mitad. Hemos aprendido a vivir sin ella. Y cuando por el contrario hemos creído haberla encontrado, la certidumbre de sentirnos extraños nos acomete en algún momento de nuestra vida.

miércoles, febrero 01, 2006

Y EL LUNES....


entradas
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Hace tanto tiempo que no salgo que guardo las entradas como si se tratase de trofeos. Aquí, una muestra de que es una realidad que voy a salir.