Ella sueña con peces
en el interior de un cubo de estaño;
con frutas dulces
que engulle y sorbe y ríe.
Sueña que salta
a la cuerda que canta
que hace un fuego que oye
una bomba
que parece explotar.
Ella sueña
que es fugitiva
que cruza la Selva Negra
que se oculta en un cobertizo
que un joven le toca los muslos
la mugre y sube
que se estremece huye
tiembla y llora sin ser
casi ella
casi nadie
casi nunca.
Ella sueña
una vida de ceniza
y aquel joven
bien podrías ser tú.
Esther Cabrales (Madrid, 1973). Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
jueves, junio 22, 2017
Selva Negra
viernes, junio 16, 2017
miércoles, junio 07, 2017
El bosque
Para comprender mi tristeza
habría que quemar, al menos, un bosque,
devastarlo,
dejarlo sin verdes, sin ocres, sin vida.
Arruinarlo a conciencia,
destruir árboles centenarios arrasar
sin remordimientos,
a los cantores petirrojos
hacerlos volar
erráticos
y después,
contemplar el desastre
largamente
con ojos limpios,
contemplarlo sabiendo
que tarde o temprano
brotará de la nada la rama
del silencio el canto,
aunque pasarán años,
lustros, décadas,
siglos tal vez,
para cuando el bosque
vuelva a ser bosque,
pero bosque al fin.
viernes, mayo 26, 2017
domingo, mayo 21, 2017
sábado, abril 29, 2017
Tanto
Tanto se ama,
tanto y tan en balde,
que uno podría creer
que no hubiera fondo.
Pero lo hay,
y se llega,
y se acaba.
domingo, abril 23, 2017
Gloria Fuertes
miedo da tener miedo a tener miedo,
yo por ejemplo que nunca temí a nada,
pudiera ser que un día sintiera frío,
un frío nuevo que no le da el invierno.
Es malo que te corten las alas con un palo.
Es duro que los niños no te entiendan.
Es bastante difícil ser feliz una tarde
y lo mejor para sufrir es tener una viña.
Qué mal sienta la angustia si estás desentrenado.
Cómo te quema el pelo la gente que te grita.
Es lamentable y cruel que te roben el aire.
Afortunadamente esto durará poco
y lo otro, lo otro puede ser infinito.
Carson McCullers
El viejo alargó la mano y agarró al chico por el cuello de la chaqueta de cuero. Le sacudió suavemente y sus ojos verdes miraron hacia abajo sin pestañear, graves.
-Hijo, ¿sabes cómo debería empezarse el amor?
El chico seguía sentado, pequeño, callado, tranquilo. Poco a poco movió la cabeza. El viejo se acercó más y murmuró:
-Un árbol. Una roca. Una nube.
martes, abril 11, 2017
jueves, marzo 30, 2017
Alejandra Pizárnik
lunes, marzo 20, 2017
Julio Cortázar
... nosotros somos como las comedias cuando uno llega al teatro en el segundo acto. Todo es muy bonito pero no se entiende nada. Los actores hablan y actúan no se sabe por qué, a causa de qué.
Creo o no creo.
Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...
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T odo empezó mañana , cuando la niña rica se pregunta, mientras contempla sus dedos de porcelana qué hubiera sido de ella de haber nacido al...
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Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...