martes, junio 16, 2009

A la pregunta de quién soy, ni yo misma lo sé. Soy una mujer. Soy todas las mujeres y no soy ninguna. Cuando necesito ser yo misma, me visto de princesa muerta. Elijo los mejores vestidos de tul negro y escribo aquella poesía que mi pensamiento violó en silencio.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...