viernes, mayo 20, 2011

La barquita

Bajo una gran tormenta de reproches y vaivenes la barquita naufragó, llevando un bebé en brazos hasta el salón, donde el gran dios del hogar leía el oráculo y bebía la cebada de la antigua mitología, ignorando su pesada sombra y el agua que aún brotaba de sus amoratados ventanucos.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...