Niña cosida a un lazo.
Niña excesiva
de prominentes axilas.
Niña oblicua –mirada pájaro-.
Niña transida.
Voz agarrada a un alambre.
Labios cimbreantes
de niña temerosa.
Niña bruja.
Niña que traza truques transversales.
Niña olvido.
Geometría perfecta abocada al derrumbe.
Ruina de niña cansada.
Vientre esfera,
cortejo de esperanzas de niña asomada al bosque.
Niña turbada por el espectáculo
de tantas mujeres vestidas con velo.
Niña, al fin y al cabo.
Esther Cabrales (Madrid, 1973). Poeta. Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque siempre estuvo profundamente dedicada a su trabajo. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
sábado, diciembre 11, 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.
Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...
-
Pesa . El verano, digo. Me había reservado, con la ilusión de una niña, un par de libros de lectura. Saben de mi devoción por ciertos autore...
-
Tal vez la vida sea sólo eso. La lectura de aquel libro. Escribir un verso, probablemente mediocre. Subrayar frases hermosas con marcadore...