martes, marzo 10, 2009

Y del por qué elijo unas palabras y no otras,

sonoridad o silencio,

sólo lo saben las mismas palabras.


Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...