Edmundo tiene claro lo que hacer con su vida.
Se anuda la corbata.
Revisa sus gemelos y aún le queda un minuto para estremecerse.
¿Si? / ¿Edmundo? / Sí, diga. / Soy Graciela... / Graciela... claro, vaya... no podrá ser ahora. Justo iba a salir. Me caso. / ¿Te casas? no me dijiste nada.../ Se me pasaría... te llamo yo ¿te parece? / Eso me dijjiste, aún sigo esperando... ¿no lo pasaste bien, Edmundo? / Si, lo pasé bien... tengo que irme... Lo siento... te llamaré, descuida. ... / Está bien. Sé feliz. Apunta “Hospital Centro”. Maternidad. Es bellísima.
Esther Cabrales (Madrid, 1973). Poeta. Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
sábado, febrero 14, 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.
Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...
-
Pesa . El verano, digo. Me había reservado, con la ilusión de una niña, un par de libros de lectura. Saben de mi devoción por ciertos autore...
-
Tal vez la vida sea sólo eso. La lectura de aquel libro. Escribir un verso, probablemente mediocre. Subrayar frases hermosas con marcadore...