sábado, febrero 14, 2009

El día más feliz de su vida.

Edmundo tiene claro lo que hacer con su vida.
Se anuda la corbata.
Revisa sus gemelos y aún le queda un minuto para estremecerse.

¿Si? / ¿Edmundo? / Sí, diga. / Soy Graciela... / Graciela... claro, vaya... no podrá ser ahora. Justo iba a salir. Me caso. / ¿Te casas? no me dijiste nada.../ Se me pasaría... te llamo yo ¿te parece? / Eso me dijjiste, aún sigo esperando... ¿no lo pasaste bien, Edmundo? / Si, lo pasé bien... tengo que irme... Lo siento... te llamaré, descuida. ... / Está bien. Sé feliz. Apunta “Hospital Centro”. Maternidad. Es bellísima.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...