miércoles, septiembre 15, 2010

Rendición
























descubro en mí
a aquellas tan otras
que son yo

la tragedia de la palabra
herida
y su perspectiva de la nada
urdiendo amapolas
con sus coágulos negros –acaso mirlos-
y el cielo rojo
desde un tren cualquiera
-añorando la ciudad abandonada y regresada-

me rindo
a mi entrecortado lenguaje
que en su tartamudez oculta
el miedo
a no ser
a no poder ser

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...