sábado, febrero 17, 2018

CARMEN LAFORET

"El único camino que busco es la sinceridad."
Carmen Laforet



De Camen Laforet me gusta, además de su escritura, limpia y veraz, su voz, cantarina y vibrante. Hablaba y parecía que, para ello, se contenía, o más bien, que contenía una alegría irreprimible. Hablaba como si varias mujeres hablaran a un tiempo. Todas ansiosas por decir lo mismo. Hablaba como si quisiera arrancar a cantar y nunca cantara. Hablaba como si aún fuera una niña pero con palabras de mujer. Pero hablaba sin muchas ganas de decir. Disfrazando sus palabras de otras palabras. Y escribía como si hablara. Con toda la blancura que otorga la verdad. A pesar de ser una verdad fea, asfixiante o incluso aburrida. 

Por eso, cuando leo a Carmen Laforet, la leo con su voz. Yo leo sus palabras pero en mí resuena su voz. De modo que parece que fuera ella quien en realidad lee y no yo. Es muy difícil olvidarse de su vibrato después de haberla oído con atención. Y es muy difícil leerla sin su voz. Así pues, lo mejor es metabolizarla y aceptar esta condición cuando uno lee cualquier obra de Carmen Laforet.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...