martes, marzo 02, 2010

En esta isla.

En esta isla donde arribo con obstinación
en esta isla donde me busco
donde la presencia de las amapolas es inexistente
donde el lenguaje es capaz de permanecer oculto
donde el milagro no sucede
donde las canicas, los nenucos, los caballitos de madera...
donde todo es antiguo
en esta isla donde lloro y río y grito y enmudezco
en esta isla donde me busco
donde las no-palabras concurren
donde las presencias sigilan
donde las sombras buscan caracolas desiertas
donde los hijos, los padres, las madres...
donde todo es delirio
no pienso quedarme.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...