lunes, julio 06, 2009

El bebé Cadum me mira
desde su confortable rectángulo azul,
como queriendo decir,
entre suaves sortijas de oro,
que las renuncias de hoy,
mañana
se volverán flores carnívoras en los pulmones.

Sólo queda la espera.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...