miércoles, abril 01, 2009

¿Y si nos sentamos y nos abrazamos?

¿y si dejamos de hurgar con el dedo nuestra alma avarienta?

¿y si vemos una peli y olvidamos las fotos rasgadas?

Si te quedas esta noche, no tendrás que volver mañana,

y yo no me quedaré esperando alerta

al sonido de unas llaves,

al murmullo del ascensor,

a la ansiedad de tus pasos.

Si te quedas

no hará falta el adiós al que rehuyes.

Si te quedas, parábolas en mi boca.

Qué frío hace en ese cuerpo.

Imperturbable otoño.


Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...