lunes, noviembre 16, 2009

El inmortal.

Persevera el inmortal y tras sus nueve millones quinientos setenta y siete mil novecientos treinta y un intentos, vuelve a arrojarse al vacío desde el balcón de su casa.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...