domingo, octubre 11, 2009

Camino.

Un paso.

Otro más.

Tiro con fuerza
de mi presente.

Algo me dice
que no mire
hacia atrás.

Por mucho que pese.

Pero yo
miro.

Arrastro cientos de preguntas
sin respuesta,
encadenadas a mis tobillos.

Y aunque siento miedo, camino.

Un paso.

Otro más.

Y otro.




Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...