jueves, marzo 10, 2016

Otra

Sólo quiero leer. Eso es todo. Volver a la poesía, al silencio, a la máscara. Quiero volver a Pizárnik y a Duras, a Lispector. A César. Quiero apaciguar el ruido de dentro. Contener las lágrimas que siempre están a punto de brotar. Quiero no entenderme con nadie. Ni siquiera con los que normalmente me entiendo. Quiero olvidar el error. Quiero un bálsamo que no existe. Quiero dormir. Fuera de todo. Ser malhablada para siempre. Brusca, violenta. Otra.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...