viernes, diciembre 04, 2015

Y no sabrás...

Y no sabrás cómo son mis ganas.
Ni cómo muerdo las preocupaciones.
Nunca me verás enredar un mechón de cabello distraídamente en el recuerdo dibujando espirales.
Desconocerás mi cara de asombro frente al espejo cuando devoro tus ojos.
No entenderás lo que me duele aún aquella pérdida.
No descubrirás de qué modo acaricio fantasmas sólo con mirar.
Ni cómo, al amanecer, canto desolada.
No hallarás junto a mí una sonrisa de gato.
Tampoco contemplarás este cielo verde rosa amarillo que contemplo ahora.
No escucharás el temblor.
No sentirás la agonía.
Seguiremos siendo
unos completos desconocidos.
Respira.

De ella

De ella se dice
que está perdidamente
enamorada
de las palabras

y de la luna.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...