martes, octubre 14, 2008

El árbol de los deseos.

La noche aún permanece.

Son esas cosas que tiene el otoño.

Y entre mis brazos El árbol de los deseos.

Era Faulkner y no otro.

Pero no me llega.

"Si yo mandase en una guerra –dijo Éxodo-, me conseguiría un buen puñado de mujeres casadas, les vendaría los ojos, las pondría en una dirección y les diría: Sigan adelante tal como están ahora, y cuando tropiecen con alguien, será su marido. Así es como organizaría la guerra."

No
que no.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...