martes, noviembre 03, 2015


soñar es vivir
clarividencia
un roto absoluto, sentada
desea el viento que le olvide,
lo dice mientras sopla
y vuela mi falda,
me revuelve el cabello
me dice, olvídate de mí, atravesando mis oídos
agitando con violencia la seda
no me quedaré jamás
partiéndome en dos
el seso
lo dice como loco vendaval
sin pararse quieto
o azotando con suaves caricias de estío
márchate
lo repite
porque es viento
y, como viento, no sabe tratar
si no es echándome
mi viento

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...