jueves, febrero 04, 2016

[...]

Acallo mi euforia.
Ahogo a la niña.
Me coso los labios.
No digo.
Me digo
no hables, no escribas.
Ahora sí
estás muerta.

martes, febrero 02, 2016

Ana Cristina César

miro mucho tiempo el cuerpo de un poema
hasta perder de vista lo que no sea cuerpo
y sentir separado entre los dientes
un hilo de sangre
en las encías
ACC
Por qué ahora. Por qué esa avidez por ella. Por qué. Por sus imágenes. Por su belleza. Por su trágica resolución. No sé bien por qué. Porque extraño su voz. Porque me cuesta comprender cómo una mujer tan bella. Porque me sacude y zarandea tanta perplejidad. ¿Acaso la belleza lo complica todo? Quizás, el vuelo de una mosca, sea decisivo en mujeres como Ana. Mujeres como.

lunes, febrero 01, 2016

Diálogos imaginarios

Soy yo y soy quien me mira.
Frente a mí, un espejo.
¿Es el espejo el que mira o es la que ignoro de mí?
La dulce espera no es tal, sino otra cosa.
Evito esa mirada. Evito mirarme. Siento escalofríos. Quiere decir y no dice. Hasta que, al final, pregunta.
- ¿Quién eres realmente?
- ¿acaso tú lo sabes?
¿Sabes quién soy?
- No lo sé. Lo ignoro por completo.
- Bienvenida a la tiniebla.
Creo que, una vez, lo supe. ¿recuerdas?
- Es posible.
Te gustaba fumar.
- No el hecho de fumar en sí, sino el humo, las sombras.
- Pero ahora también te acompañan.
- No se trata del mismo sentimiento.
Las sombras de hoy son materia de la ignorancia.
- No se puede conocer todo. 
- De hecho, no sé nada.
Dudo de lo que digo, de lo que hago.
También de lo que no digo.
De lo que no hago.
- Hoy te aproximaste mucho al tren que venía. 
- Sentí la violencia del aire. Como una caricia..
- Lo sé.
Olvídalo.
Quizá deberías fumar.
Fumar hasta morir. 
- Es posible que lea.
Quiero leer hasta el agotamiento.
Nada más.

[...]

Escribir poemas
antes de aprender a escribir,
aún antes 
de aprender a hablar.
Ser uno mismo
el propio poema.

domingo, enero 31, 2016

Soy
como ese ángel de Valente
que quería escribir himnos
y sólo conseguía plañidos,
palabras rotas,
                      amargas,
                           melancólicas.
Ese ángel
de nula celebridad
debo ser yo.

Con la pequeña diferencia
de que ni siquiera soy
ángel, ni quiero escribir.

sábado, enero 30, 2016

miércoles, enero 27, 2016

[...]

Es preciosa
esta tarde amarga.
Uno desearía fumar
hasta morir.
Envolverse
en el humo lento.
Y callarlo
todo.

lunes, enero 25, 2016

Páginas marcadas.

Es posible que
un día de esos
en los que los minutos son lentos
como una canción de cassandra,
uno de esos en los que yo ya no esté,
-no es tan terrible-
alguien se tope con los libros de mi biblioteca
y se detenga, durante unos segundos,
a hojearlos,
con el amortiguado sonido de una aspiradora
-ya quisiera yo que fuera jazz, en mi vecindario no se escucha
nada semejante-
y descubra con cierta alegría
la gran cantidad de esquinas dobladas,
de páginas marcadas,
de anotaciones al margen,
que atesoraba en casa;
sólo así, quizás, mis hallazgos,
hayan valido la pena
y el pellizco, se sienta en el estómago
el pálpito, en el vientre
el latido,
de nuevo, en mí.

Colores y muñecas

Escribí hasta que no pude más.
Hasta comprender
la inutilidad de mi lenguaje.
Después dibujé.
Durante años colores y muñecas.
No salió de mí ni una sola palabra
que no tuviera que ver con el dolor.
No diré absolutamente nada de mi cuaderno.
Lo llevaba conmigo.
Siempre.
Ahí había algo parecido a la escritura.
Pero sólo hablaba de mí.
De la no-palabra,
de la ausencia.
Una suerte de urdimbre suave y fosca.

Creo o no creo.

Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...