lunes, febrero 01, 2016

[...]

Escribir poemas
antes de aprender a escribir,
aún antes 
de aprender a hablar.
Ser uno mismo
el propio poema.

No hay comentarios:

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...