Adiós.
Esther Cabrales (Madrid, 1973). Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
lunes, enero 18, 2016
domingo, enero 17, 2016
Yo soy Mirtho
Yo soy Mirtho.
Debo comprender la ausencia de significado. Del mío propio. Del de aquel beso. Entender que fui yo quien dotó de significado a un hecho. Lo extrasignifiqué pues, el hecho en sí, podría haber sido cualquier otro. Como morder una manzana o escuchar una canción. Cosas simples, agradables, conmovedoras pero sin mayor importancia. Oler una flor. Observar un pájaro caído del nido.
Un temblor.
Fue mi temblor.
No negaré el estremecimiento.
Mantener en el tiempo un significado, fomentarlo con bellos sueños imprecisos. Engrandecer el sufrimiento cuando, aquel hecho, quedó olvidado entre otros senos impávidos, otros vientres palpitantes. Bocas que ciernen, lenguas reptadoras.
Qué poco heroica. Tan poco. Y el recuerdo, una nervadura que impide el sueño. Yo soy Mirtho. Soy 2.
Extrasignifiqué. Ahora debe callar la relatora. Adormecerse. Silenciarse. Ser para siempre 1.
jueves, enero 14, 2016
[...]
domingo, enero 10, 2016
viernes, enero 08, 2016
Una ola
Pedí una ola. Y, a cambio, recibí una frase. Esa frase fue escrita mucho tiempo antes de que mi deseo fuera formulado. Ahora sé que fue escrita sólo para mí. Aunque nadie más lo sepa. Ni siquiera la mano que la escribió lo sabe. Fue concebida para aguardar el momento de ser reclamada. Lo sé yo. Y lo sabe la frase.
Yo pedía una ola impetuosa. Pero recibí un verso. Suave. Ondulante. Como poco, pacífico. El azul es mi color predilecto. El color del océano. No. Miento. Mi color, por encima de todos, es el verde. El océano también es verde. Es de cualquier color. Yo he imaginado un océano ocre. Sólo digo a veces. Me gusta que el océano sea como es. Tornasolado. Ese verso es azul. Y mece en su ir y venir. Lo leo y siento sueño. Adormecerse en el verso azul. De fondo suena una música. No se percibe la forma. Pero se intuye una música. Rápida, ágil y, por qué no, alegre. No me gusta que se incomode al verso. Prefiero el silencio abisal. La música alegre no acompaña este momento, trágico. Resulta incoherente. Como yo que pido olas, manos tendidas. Todo el mundo lo sabe.
lunes, enero 04, 2016
Escribir. Estar.
No puede ser. Tan equivocada estoy. Recuerdo haber escrito, hace unos días, en un blog amigo, “nunca se está en ninguna parte ”. ¿Lo escribí porque así lo pienso? ¿lo creo realmente? ¿qué quise decir? Lo releo y, obviamente, entiendo que era una respuesta, poco concreta, a un pensamiento concreto. Además de una idea pesimista y derrotista a las que tanto me aferro. Hoy, no sé si escribiría lo mismo. La volatilidad de las ideas que acecha. Mi conciencia de plastilina. Mi amor por esa mujer.
Siempre se está de algún modo. Incluso no estando existe la posibilidad de estar, habitando en el pensamiento ajeno. Tal vez, también cuando tus sonidos son percibidos por otros o cuando tú misma percibes los sonidos extraños que te hacen ser consciente de tu ser en el mundo.
Entre uno y otro pensamiento se interpone una estepa extensísima e incómoda. Pero todo este cambio de idea tiene una explicación. Duras. Así es. Yo soy yo, salvo cuando la leo a ella que dejo de ser yo misma para ser el vientre de una abeja reina que busca sin descanso, palpando una y otra vez, hasta dar con la idea e introducirme en ella. Detesto esta sensación mía de debilidad. Este ir y venir de opiniones. Pero la adoro a ella. Así que, todo de mí, está supeditado al presente que es ahora Ecrire.
jueves, diciembre 31, 2015
martes, diciembre 29, 2015
Hilo
Hay un hilo a este lado de mi cuerpo.
Aquí, mira.
El hilo, infinitamente longitudinal al camino que yo sigo, secciona dos mitades bien diferenciadas, la mía y la tuya.
A este lado del hilo estoy yo.
Tú al otro. En fin, la idea de ti.
El hilo es tan liviano que podría barrerlo una bocanada de aire caliente.
Tan frágil que yo misma podría cortarlo con los dientes como una hebra de costurera.
Y aunque es un hilo invisible para el resto,
cercena cuando trata uno de cruzarlo.
Corta pies, manos y cabezas.
Frena, hiere, mata.
No acaricia no besa no ama.
Pero no sé caminar sin él.
Pues es guía.
Es la idea de ti que me acompaña.
La idea de ti
a la que tanto amo.
La que, infinitamente, me acompaña.
lunes, diciembre 28, 2015
sábado, diciembre 26, 2015
Creo o no creo.
Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...
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T odo empezó mañana , cuando la niña rica se pregunta, mientras contempla sus dedos de porcelana qué hubiera sido de ella de haber nacido al...
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Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...