jueves, junio 14, 2012

La poesía
debe ser
un mal común
entre los administrativos.

Tal vez
la ley de compensación
trata de hacerlos
más humanos.

miércoles, mayo 30, 2012

Los brazos de Dios

Los balcones que rodean el convento, cuajaditos de geranios y petunias, evitan el gamberreo de los pájaros colgándose unos grandes pendientes plateados que, en un pasado no muy lejano, tuvieron una ocupación más melodiosa. Pues bien, cuando el sol sonríe y estira sus cabellos alcanzando estos balcones, hace refulgir los aros que se cuelan a través de los ventanucos del convento, y entonces, sor Obdulia, dubitativa en su reclinatorio, acompañada por una fe acróbata a punto de derrumbarse, es envuelta por cientos de halos de luz. Sólo entonces, junta las manos sobre su blando pecho, con tenacidad y reza ante tan abrumadora evidencia.

Texto publicado en Conseguir los sueños, Ed. Hipálage.

viernes, abril 27, 2012

Sin fin.


Después del fin del mundo, desorientados, logramos llegar a otro mundo en donde nos topamos todos los que habitábamos ese otro mundo ya extinguido. También por allí se rumoreaba la llegada de un fin del mundo y no quedó más remedio que organizarse para el fin del mundo del fin del mundo. Al llegar a ese nuevo mundo del fin del mundo del mundo ya extinguido, no se hablaba de otra cosa que no fuera el inminente fin del mundo. Asustados, comenzamos a organizarnos para el fin del mundo.

viernes, abril 20, 2012

Ejercicios de identidad.

Aquella noche
los libros, despertaron
para siempre.




Querida amiga:

Nunca te he confesado el modo en el que hablábamos de Hemingway y la Dietrich. El parecido de él con el señor X es asombroso. Y su pequeña kraut. Aquella pasión nos emocionaba. Del mismo modo conversábamos de Klaus y Lucas. Hablábamos como si fuéramos ellos. Y también, como ellos, practicábamos ejercicios de endurecimiento. Qué bien hicimos. Como si siempre hubiéramos sabido –desde el principio- cuál sería el final. Todo el mundo –incluso tú, querida amiga- debería ponerlos en práctica para, llegado el momento, no sentir dolor. Golpearse regularmente con la intención de no sufrir con los embates venideros. Ser más fuertes para resistir. Desde entonces admiro a Agota como se admira a una maestra. Leo sus frases cortas. Intento memorizarlas. Embriagarme de ella.


Pero,

al final,

siempre

aparezco yo.

lunes, abril 16, 2012

viernes, abril 13, 2012

Animal fabuloso de veintisiete letras. [por Jose Oscar López]


...los enanitos del jardín se baten con las ninfas
por el agua, en su reino imaginario.



El Sr. Tropovski es un tipo raro. Como yo también lo soy, conectamos exquisitamente. Quizás sea yo menos rara que él. Su rareza consiste en ser genial. La mía, en ser simplemente extraña. Él dibuja seres fabulosos, yo ángeles. A veces pienso que somos la misma persona con signo contrario, en tierras distintas, en diferentes vidas, pues él, como yo, sabe que viven los unicornios.

Ayer mi buzón de correos tenía otra luz. Dentro palpitaba Animal fabuloso de veintisiete letras. Los poemarios de este pájaro cantor me entusiasman por las dedicatorias. En ellas, seres increíbles, adornan las palabras. Abro el gran sobre como si fuera un regalo de cumpleaños. Y me siento doblemente sorprendida. La felicidad no da la felicidad, como reza un poema de la plaquette, pero qué sensación de tranquilidad.


Animal fabuloso de veintisiete letras, es una plaquette que reparte el Colectivo Iletrados en Murcia.

colectivoiletrados.blogspot.com

Creo o no creo.

Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...