lunes, abril 16, 2012

viernes, abril 13, 2012

Animal fabuloso de veintisiete letras. [por Jose Oscar López]


...los enanitos del jardín se baten con las ninfas
por el agua, en su reino imaginario.



El Sr. Tropovski es un tipo raro. Como yo también lo soy, conectamos exquisitamente. Quizás sea yo menos rara que él. Su rareza consiste en ser genial. La mía, en ser simplemente extraña. Él dibuja seres fabulosos, yo ángeles. A veces pienso que somos la misma persona con signo contrario, en tierras distintas, en diferentes vidas, pues él, como yo, sabe que viven los unicornios.

Ayer mi buzón de correos tenía otra luz. Dentro palpitaba Animal fabuloso de veintisiete letras. Los poemarios de este pájaro cantor me entusiasman por las dedicatorias. En ellas, seres increíbles, adornan las palabras. Abro el gran sobre como si fuera un regalo de cumpleaños. Y me siento doblemente sorprendida. La felicidad no da la felicidad, como reza un poema de la plaquette, pero qué sensación de tranquilidad.


Animal fabuloso de veintisiete letras, es una plaquette que reparte el Colectivo Iletrados en Murcia.

colectivoiletrados.blogspot.com

lunes, abril 02, 2012

He aquí el mundo, por encargo.

Llevo un tiempo ilusionada con una pequeña plaquette. Va cargada de emociones. Tal vez sea un descaro. No lo sé. No me atrevo a juzgarlo tan impaciente me siento. Pero es muy cierto que He aquí el mundo quiere emprender un viaje. Pueden estar seguros de que en cada ejemplar que elaboro hay mucho tiempo y esfuerzo pero también muchas ganas de compartirlo. Cada portada es distinta y en ellas caben los collages, las acuarelas, los gouache o los pasteles. Así pues, va de hogar en hogar, a brinquitos de gorrión. He pensado, no sé si acertando, en tratar de darle una modesta difusión. Es complicado no tener a nadie que te lleve de la mano. Que te diga por dónde debes ir. Qué debes esquivar. En dónde debes detenerte. Voy a tratar de hacerlo sola. De mí a tí. He aquí el mundo va cogido de mí titubeante. Por si le quieres dar la mano:


miércoles, marzo 28, 2012

viernes, marzo 23, 2012

Querida mía...

Comienzo a sentir deseos incontenibles de escribir una carta. De querer decir Querida señora, Querido señor, querida mía, querido mío, Suya, Tuya. Dejar de añorar a John Coltrane y la dulce marea que acarrea su música. El mismo deseo que el de escribir pequeños relatos como quien juega una transoceánica partida de ajedrez. Ahora yo, ahora tú. Mientras tanto, digamos que dibujo muñecas. Entre relato y relato llantos, risas, odios, gorriones.

Me preocupa que la no realización de este poderoso deseo termine acumulando ciénagas en mi pecho. Sintiendo estos temores, recuerdo a Chloé y las flores que arraigaron en sus pulmones. Siempre me soñé ella. Indefiniblemente ella ¿Tendría alguna semilla a punto de germinar? ¿la tendré yo? ¿serán suficientes mis lágrimas? ¿necesarias?

No debe suceder. Te escribiré, querida extranjera. Aún no sé si me comprendes. No empleamos el mismo lenguaje. Pero yo te escribo. Lleno los vacíos que quedan huérfanos entre mis frases. Y al hacerlo vuelve aquella música que me embriaga, y vuelve el cuchillo a hundirse entre el corazón y el olvido. Y me sueño Chloé, y de nuevo, retorno al temor de los jardines y sus gorriones.

viernes, marzo 09, 2012

Digámoslo así.

Digámoslo así.
Antigua
Como los pañuelitos de organdí.
Me gustan las páginas que amarillean.
Sentir que engorda el lado izquierdo y no el derecho,
que, directamente proporcional, va muriendo.
Cómo caen las páginas
de un lado al otro.
De una en una.
Con esa conveniente morosidad propia de la lectura.
El dulce polvo de una biblioteca.
Y el silencio.
Llamémoslo por su nombre.
Arcaica.
Como los ribetes de bolillo.
Qué sentido tendría Desierto
sino es en libro.
Por no hablar del pavor.
El de todas las cabezas fijas
en los reflejos de su pantalla.
Todos en su soledad.
Encerrados en sus cuatro ángulos de plástico.
Tanto aislamiento que asusta.
Entendamos entonces lo que soy.
Antediluviana.
Porque disfruto subrayando palabras.
Frases completas.
Garabateando márgenes.
Así que... por qué molestarme.
Asumamos quién soy.

martes, febrero 28, 2012

Semblanza.

Aún conservo una nariz de payaso de color verde.
También un bote de arena de playa nocturna.
Guardo un libro de relatos.
Sus pastas son moradas.
Duerme entre la poesía.
Aún me estremezco cuando huelo las lilas de aquella inmóvil verja.
Cuando las hay.
Siempre sonrío.
A veces lloro.
Leo Todas las almas.
Leo Un cuarto propio.
Leo Noventa y nueve poemas.
Leo y leo.

Creo o no creo.

Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...