Este frío
cuando no hablas,
cuando el silencio cae
como una noche sin estrellas
y nadie comprende el motivo
para tanta ausencia.
Qué gelidez
cuando tu palabra,
parca siempre, siempre triste,
se disipa
como humo
yéndose
adonde no hay retorno.
Y yo, que al igual que tú, posiblemente no exista,
vago entre lo equívoco,
convenciéndome de que lo único importante es que
el sol brillará con fuerza
mañana
en este reino triste.
Esther Cabrales (Madrid, 1973). Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
martes, noviembre 10, 2015
este frío
domingo, noviembre 08, 2015
Libros
Los libros, como las personas, una vez vividos, vuelven a dormir a la estantería, a ese limbo propio del mundo literario, en donde deambulan perpetuas criaturas abandonadas, en un girar sin fin, durante años. Los de una blandura insoportable, o los incomprendidos; esos locos solitarios, difíciles, intratables, desabridos que pueden volver a tener una oportunidad si algo dejaron resonar dentro, una incógnita, una pregunta. Muerden. Están vivos y te carcomen. Te quitan el sueño y te golpean, una y otra vez, contra un muro. Los hay que pellizcan el estómago. Ahí, en el esófago en concreto. Lo estrangulan. ¿O es en el pulmón donde arañan y te impiden respirar y te desbocan el corazón? Esos que, antes de salir de casa, te llaman con sus cantos mágicos y te atraen hasta hacerte dudar, como un pasmarote, frente a ellos. Y tu mano va, indecisa, hacia ninguna balda en concreto, y toca un lomo, casi lo acaricia, y toca otro, rápidamente, para pasar al siguiente que, quizás, es el que llama. Y la mano lo coge, porque tú, aquí, no tienes voluntad ninguna. Es la mano y el libro y el estómago o el pulmón, tal vez el corazón el que elige. Pues así cada día
sábado, noviembre 07, 2015
jueves, noviembre 05, 2015
Estancia
En cualquier caso, no hablo de ningún sentido similar a aquellos expuestos. Hablo de círculo. En una geometría figurada, la estancia nos envuelve con seda. No digo rica seda. Digo frágil hebra tejida de araña a punto de resquebrajarse siempre. Estancia que, en el sentido onírico que le atribuyo, me sobrecoge porque no guarece. Más bien oprime. Por qué no decir entonces miedo en lugar de estancia. Si acaso, temor. Elijamos pues, no estancias, sino cuartos luminosos con ventanas al mundo.
martes, noviembre 03, 2015
soñar es vivir
clarividencia
un roto absoluto, sentada
desea el viento que le olvide,
lo dice mientras sopla
y vuela mi falda,
me revuelve el cabello
me dice, olvídate de mí, atravesando mis oídos
agitando con violencia la seda
no me quedaré jamás
partiéndome en dos
el seso
lo dice como loco vendaval
sin pararse quieto
o azotando con suaves caricias de estío
márchate
lo repite
porque es viento
y, como viento, no sabe tratar
si no es echándome
mi viento
sábado, octubre 31, 2015
jueves, octubre 29, 2015
La posteridad de la pajarita de papel
martes, octubre 27, 2015
yo misma soy el precipicio por el que me despeño
Creo o no creo.
Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...
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T odo empezó mañana , cuando la niña rica se pregunta, mientras contempla sus dedos de porcelana qué hubiera sido de ella de haber nacido al...
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