Esther Cabrales (Madrid, 1973). Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
viernes, julio 23, 2010
martes, julio 20, 2010
noche cerrada
No sé cuánto camino
llevamos recorrido
ni cuánta sombra
ni cuánta luz hemos dejado lejos.
J.A. Valente
es curioso
recién descubiertas
en la ventana perforaciones
mientras lloro
replegada
un ejército de perfectas luces
detrás todo es oscuridad –detrás del atrás-
excepto la luz del filamento
que se cuela hasta tocarme
como una lengua y sus barcas de polvo
flotando, horas
tal vez dos o tres
el rumor de vuestras voces
las preguntas
lenguaje reiterativo a la sombra
o pensamiento maraña
el recuerdo de nuestros días
la urgencia de tenerte más
cerca que cuando estás cerca
más dentro que cuando estás dentro
quizá he perdido la cuenta
y han pasado los años amaneciendo
y tú ahí, a mi lado
cómo arreglar –cómo- el silencio
cómo reparar la enormitud
cómo saber
cómo
domingo, julio 18, 2010
viernes, julio 16, 2010
miércoles, julio 14, 2010
domingo, julio 11, 2010
jueves, julio 08, 2010
Sólo después...
como harapos
con los ojos bien abiertos
–estáticos, no vaya a ser que alguien crea que estamos vivos-
y los puños apretados hasta uñarnos,
aguardamos en silencio
la lenta evasión de la noche.
Como harapos, respiramos, medio rotos.
Y soñamos contigo, niño imaginario,
mientras el cielo llora.
con los ojos bien abiertos
–estáticos, no vaya a ser que alguien crea que estamos vivos-
y los puños apretados hasta uñarnos,
aguardamos en silencio
la lenta evasión de la noche.
Como harapos, respiramos, medio rotos.
Y soñamos contigo, niño imaginario,
mientras el cielo llora.
martes, junio 29, 2010
viernes, junio 25, 2010
sábado, junio 19, 2010
viernes, junio 11, 2010
Lloviéndome.
Mojó mi deseo fósil la apetecida lluvia.
Lo hizo blanda realidad y ahora
es tiempo de temblar, pienso,
pero como lo haría el trigo al viento,
resistiéndole espigado.
Así yo a tu miedo,
oponiendo con grácil gesto
toda adversidad.
Piedra flácida
que exponencial crece
apuntando al día abovedado,
acercándose despacio al sol.
Canto que a trompicones rueda
quiere el viento pulirte
en su sueño de redonda arquitectura,
ah, de nada te servirá esquivarlo,
procura tu solidez a las caricias
que a tus aristas moldearán
y oponte como un verso lo hace al miedo.
¿Qué otra lluvia podrá complacerme ya
sino ésta templada
que parece relegado vestigio?
Lo hizo blanda realidad y ahora
es tiempo de temblar, pienso,
pero como lo haría el trigo al viento,
resistiéndole espigado.
Así yo a tu miedo,
oponiendo con grácil gesto
toda adversidad.
Piedra flácida
que exponencial crece
apuntando al día abovedado,
acercándose despacio al sol.
Canto que a trompicones rueda
quiere el viento pulirte
en su sueño de redonda arquitectura,
ah, de nada te servirá esquivarlo,
procura tu solidez a las caricias
que a tus aristas moldearán
y oponte como un verso lo hace al miedo.
¿Qué otra lluvia podrá complacerme ya
sino ésta templada
que parece relegado vestigio?
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Creo o no creo.
Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...
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Decir la verdad tal y como la ve [el poeta]. Decirla tan bellamente, tan sorprendentemente como pueda; encender con ella su propia capacidad...
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