miércoles, marzo 23, 2016

Guardo tu voz

Guardo tu voz
como quien guarda un pequeño insecto.
De vez en cuando, 
si me oprime el pecho,
abro la caja
y trato de escuchar a aquella extraña criatura,
agito el pequeño habitáculo para comprobar si aún está viva,
entonces, si los hados son favorables, suena la voz,
y doy un respingo
al comprobar
que no era así como la recordaba.
Es lacónica y cansada.
Si no lo son,
y ya nunca lo serán,
cierro la caja,
con la vaga esperanza
de oírlo en sueños.
Sueños bonitos de insecto.
De patas y zumbidos
que cosquillean la memoria.

No hay comentarios:

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...