Cada mañana
se la puede ver
calle arriba
en su bicicleta.
Quién fuera
romántico alemán
para ensalzar
su trágica belleza
y no fijarse
tan sólo en su valle
en sus bosques
en su llaga
o acaso –oh-
en su tierna y cálida
habitación rosada.
Nota añadida el día 12/4/2010: Poema sometido a cambios constantemente. Poema eterno. Inacabado. Poema roto. Poema.
Esther Cabrales (Madrid, 1973). Poeta. Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Qué máquina me conduce y por qué caminos
No dejo de pensar en lo difícil que me resulta aceptar el mundo tal y como lo veo a mi alrededor. Digamos que como el viajero que lleva añ...
-
Pesa . El verano, digo. Me había reservado, con la ilusión de una niña, un par de libros de lectura. Saben de mi devoción por ciertos autore...
-
Tal vez la vida sea sólo eso. La lectura de aquel libro. Escribir un verso, probablemente mediocre. Subrayar frases hermosas con marcadore...
2 comentarios:
Entre la bicicleta roja y la llaga, toda la melancolía ... Preciosura.
Buenísimo. No entro mucho, pero cuando entro...
Besos, amiga.
Pepe.
Publicar un comentario