Arte grutesco.
Rimel, carmín y pasión
reverberando.
Esther Cabrales (Madrid, 1973). Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
viernes, marzo 26, 2010
miércoles, marzo 24, 2010
Tu cara es noble, con unos ojos oscuros y brillantes.
Entonces cogí una pluma
y empecé a dibujar
-con tinta de noche sin estrellas-
tu rostro heroico
cuajado de penitencias,
con esa tendencia a sufrir,
acostando pensamientos
como majas desnudas.
Aunque tú me decías
que tu rostro era polimétrico y singular,
yo insistía en la línea dogmática e insensible.
El horizonte es todo sentimiento,
pero tú ya elogiabas las olas del mar,
el rizo de mi cabello,
el ronco tapiz del pubis.
Las hazañas del café hicieron el resto,
y aquel dibujo
apalabrado,
se perdió, cómo no
en la noche de los tiempos.
y empecé a dibujar
-con tinta de noche sin estrellas-
tu rostro heroico
cuajado de penitencias,
con esa tendencia a sufrir,
acostando pensamientos
como majas desnudas.
Aunque tú me decías
que tu rostro era polimétrico y singular,
yo insistía en la línea dogmática e insensible.
El horizonte es todo sentimiento,
pero tú ya elogiabas las olas del mar,
el rizo de mi cabello,
el ronco tapiz del pubis.
Las hazañas del café hicieron el resto,
y aquel dibujo
apalabrado,
se perdió, cómo no
en la noche de los tiempos.
jueves, marzo 18, 2010
miércoles, marzo 17, 2010
lunes, marzo 15, 2010
miércoles, marzo 10, 2010
Escena trágica o desnudez del suicidio.
Poema en un sólo acto
gesto
de ropa rendida
en un cuarto olvidado
como muerta
abandonada en algún rincón
de la realidad
¿? pendientes hundidos
en la desventura un libro
de poemas aún no escritos
los zapatos
permanecen anclados en la infancia
bajo la cama
siempre sueños
y un foco alumbrando
desnudez del cuerpo tendido
nadie habla
apenas
un gesto
domingo, marzo 07, 2010
martes, marzo 02, 2010
En esta isla.
En esta isla donde arribo con obstinación
en esta isla donde me busco
donde la presencia de las amapolas es inexistente
donde el lenguaje es capaz de permanecer oculto
donde el milagro no sucede
donde las canicas, los nenucos, los caballitos de madera...
donde todo es antiguo
en esta isla donde lloro y río y grito y enmudezco
en esta isla donde me busco
donde las no-palabras concurren
donde las presencias sigilan
donde las sombras buscan caracolas desiertas
donde los hijos, los padres, las madres...
donde todo es delirio
no pienso quedarme.
en esta isla donde me busco
donde la presencia de las amapolas es inexistente
donde el lenguaje es capaz de permanecer oculto
donde el milagro no sucede
donde las canicas, los nenucos, los caballitos de madera...
donde todo es antiguo
en esta isla donde lloro y río y grito y enmudezco
en esta isla donde me busco
donde las no-palabras concurren
donde las presencias sigilan
donde las sombras buscan caracolas desiertas
donde los hijos, los padres, las madres...
donde todo es delirio
no pienso quedarme.
miércoles, febrero 24, 2010
No siempre
No siempre hombres grises
ni árboles de piedra.
Tampoco barcos presos en botellas
ni tristes hombrecitos directores de orquesta
Ni qué decir de las naufragadas cajas de colores
hacia la boca abierta del desagüe,
o los números perdidos de un viejo reloj de pared
que cuelga dentro de una nevada bola de cristal
en algún trastero polvoriento
vacío de tiernos abuelos
bajo tejados de pizarra
mientras la lumbre cruje y el espantapájaros tiembla.
No siempre crueles guardianes de la Gran Torre
ni empapadas pajaritas de papel...
También burbujas sonrientes
que escapan de las bocas melladas.
ni árboles de piedra.
Tampoco barcos presos en botellas
ni tristes hombrecitos directores de orquesta
Ni qué decir de las naufragadas cajas de colores
hacia la boca abierta del desagüe,
o los números perdidos de un viejo reloj de pared
que cuelga dentro de una nevada bola de cristal
en algún trastero polvoriento
vacío de tiernos abuelos
bajo tejados de pizarra
mientras la lumbre cruje y el espantapájaros tiembla.
No siempre crueles guardianes de la Gran Torre
ni empapadas pajaritas de papel...
También burbujas sonrientes
que escapan de las bocas melladas.
martes, febrero 16, 2010
miércoles, febrero 10, 2010
Enigma floral.

No hay nada más hermoso
que una amapola
naciendo
entre la nieve.
Como una boca
que se abre
en un grito oscuro.
Las amapolas,
como los hombres,
nacen y mueren casi al instante.
No hay nada más sublime
que una amapola
muriendo
entre la nieve,
en un grito que escapa,
creando espacio
sólo para el nacer de una nueva amapola,
de una boca,
de un poema
balbuciente,que al menos relate
la belleza de la nieve.
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Creo o no creo.
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