martes, julio 03, 2012

renacer de rostros
emprende la mañana
como gesto de lluvia y nubes
en el destierro del dormitorio
herido de estrellas
que tú y yo cortamos
como flores los hilos
conmueve
la luna –Inge- clara
hasta originar un lenguaje
                             –oscuro, Inge-
sólo para nosotras.

Descansa el unicornio,
descansa, sobre tu
soñada presencia.

jueves, junio 14, 2012

La poesía
debe ser
un mal común
entre los administrativos.

Tal vez
la ley de compensación
trata de hacerlos
más humanos.

miércoles, mayo 30, 2012

Los brazos de Dios

Los balcones que rodean el convento, cuajaditos de geranios y petunias, evitan el gamberreo de los pájaros colgándose unos grandes pendientes plateados que, en un pasado no muy lejano, tuvieron una ocupación más melodiosa. Pues bien, cuando el sol sonríe y estira sus cabellos alcanzando estos balcones, hace refulgir los aros que se cuelan a través de los ventanucos del convento, y entonces, sor Obdulia, dubitativa en su reclinatorio, acompañada por una fe acróbata a punto de derrumbarse, es envuelta por cientos de halos de luz. Sólo entonces, junta las manos sobre su blando pecho, con tenacidad y reza ante tan abrumadora evidencia.

Texto publicado en Conseguir los sueños, Ed. Hipálage.

viernes, abril 27, 2012

Sin fin.


Después del fin del mundo, desorientados, logramos llegar a otro mundo en donde nos topamos todos los que habitábamos ese otro mundo ya extinguido. También por allí se rumoreaba la llegada de un fin del mundo y no quedó más remedio que organizarse para el fin del mundo del fin del mundo. Al llegar a ese nuevo mundo del fin del mundo del mundo ya extinguido, no se hablaba de otra cosa que no fuera el inminente fin del mundo. Asustados, comenzamos a organizarnos para el fin del mundo.

Creo o no creo.

Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...