Esther Cabrales (Madrid, 1973). Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
martes, julio 14, 2009
o de ser a medias.
Agotada de permanecer
en esta cruel deriva.
Quién sopla.
Viene todo este ruido callado
a tocar mi espalda,
a obligarme este sueño
que tantas veces he detestado.
Quiere su voz seducirme
y obligada sigo su rastro a ninguna parte.
Perdida en este dulce tormento
de aniquilarme,
encuentro mis harapos
tan suavemente ermitaños de mi.
Y vuelvo entonces al castigo
que me trajo hasta aquí,
de nuevo al extravío y entiendo
que sólo así, no siendo
soy.
Nota: Probé para enviárselo a mi amigo Roger y me gustó -por lo visto, a él también-. No sé si es válido. En cualquier caso, lo pasé bien haciéndolo. ¿Lo repetiré?
How tired I am, not being
or being half.
Exhausted to stay
in this cruel drift.
Who blows.
It comes all of that silent noise
to toucht my back,
to bind this dream
many times hated by me.
Its voice wants to seduce me
and bound I follow its trace to nowhere.
Lost in this sweet torment
to annihilate myself,
I find my rags so sweetly hermit.
And I come back then to the punishment
that brought me here,
again to loss and I understand
only then, not being,
I am.
jueves, julio 09, 2009
lunes, julio 06, 2009
martes, junio 30, 2009
Viaje hasta el fin de los hilos
Su ropita recruje mientras espera impaciente.
El tren suspira y abre sus puertas.
La marioneta intenta entrar, pero los hilos no alcanzan, así que tira, más y más hasta tensarlos al límite y entonces, cuando está a punto de retroceder, las puertas se cierran, desprendiendo los hilos de su cuerpo para siempre.
miércoles, junio 24, 2009
lunes, junio 22, 2009
Camino con paso lento y distraído,
tratando de dilatar la llegada.
Mi corazón al borde del desmayo
y caracoles entre los dedos me susurran al oído.
La sábana del cielo en calma y
la rabia del sol titilante
mecen el murmullo de esta ciudad amable.
Es la hora.
Esther, es la hora.
Un viejo de metal sostiene entre las manos un libro invisible.
No hay flores.
No existen las flores en este lugar de vitrinas.
Los padres, las madres, los hijos
todos sonrientes en círculos mágicos
hablando de nada.
No diciéndose lo que de verdad desean decirse.
Te quiero, papá.
Arrópame en tu pecho, mamá.
Al fondo, una gran lengua de terciopelo
acaricia mi sombra,
desvelando secretos que piso sobre la alfombra,
y un lamento que llega desde algún lugar remoto.
No hay tiempo para lamentarse.
Mi vida, mi sueño,
o todo o nada.
jueves, junio 18, 2009
martes, junio 16, 2009
domingo, junio 14, 2009
lunes, junio 08, 2009
martes, junio 02, 2009
Presentación del libro de relatos Cuentos para hambrientos
Creo o no creo.
Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...
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T odo empezó mañana , cuando la niña rica se pregunta, mientras contempla sus dedos de porcelana qué hubiera sido de ella de haber nacido al...
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