Esther Cabrales (Madrid, 1973). Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
miércoles, noviembre 05, 2008
lunes, noviembre 03, 2008
La extraña mirada.
Encontré en su mirada
el viento del desprecio
que arrastraba años de llanto,
el brillo del perdón
una estrella de nueve puntas
necesitaba balcones,
terrazas,
ventanas,
una sandía crujiente,
agua dulce y blanda.
La indulgencia se abriría
como un patio de lilas frescas
bajo el novilunio de nuestras bocas.
en que la ciega familia
cesara su maltrecha andadura,
hacia el horizonte de tiralíneas,
que el gato continuara lamiéndose el lomo,
los geranios brotaran zumo de incienso,
que los adioses flotaran con otro viento
con aire de abrazos,
de besos.
la extraña indiferencia
del que no entiende nada.
Cuando nada
es una verdad de nubes raudas
de veletas furiosas
de pelo agitado
de lágrimas.
Nada, es un niño
que espera a gatas
al amor vencido.
jueves, octubre 30, 2008
martes, octubre 28, 2008
Distancias
Entre tu vida y la mía
existe un espacio de tiempo yermo,
que nos secciona
y nos prodiga
en una falsa cercanía
de fantasmas. Distancias.
Soy un cuerpo incorpóreo
de materia etérea.
Tócame. No me toques.
El camino es largo
para quien lleva en los ojos
una venda negra y certera.
Avanzo ciega por un camino baldío
esperando encontrar tu presencia,
y rozar las espinas de tu lengua con la mía.
Salvo distancias, turbada,
espinas, llagas,
y la lejanía no calma
este dolor de abandono
que se instala en mi cama.
Es la distancia la que me salva
de tamaña agonía.
lunes, octubre 20, 2008
Miedo
Todas las noches
un hombre extraño
en pijama y zapatillas
lee el periódico
sobre el sofá de mi salón.
jueves, octubre 16, 2008
Henry
¿Cómo es posible? ¿eh Henry? dime ¿cómo es posible? Será que en novela negra, Henry, abres un mundo que no abren otros. Ni Juan, ni Guillermo, ni siquiera Enrique. Un mundo de humo, y lluvia. Un mundo de cloaca y mujeres hermosas, rotas. Pero estamos aquí Henry. Y decir aquí es decir tierra de olivos. De Soberano. Esto no es Chicago Henry. ¿Y las conversaciones? Te comprendo, Henry. No es lo mismo ¿verdad, amigo? No es igual preguntar "ey Henry ¿viste cómo quedaron los Rangers? ¡qué partidazo! Somos americanos, ¿eh Henry? Los putos amos." No es lo mismo. No. No es igual pedir al barman un whisky doble sin hielo, y mirar de soslayo a ese tipo inhabitual en el Night Club. No. En novela negra no es lo mismo. No es igual Sabina que Waits. No. Te entiendo Henry. Entiendo que viéndote a ti, uno piense en gánsters, en ley seca, en sangre. "¿Ey Henry, irás el Día de Pascua a ver al Padre Benjamin?" Irás Henry. Y darás tu mano al Padre. Con la otra guardarás tu BlowBack. Y llegarás a casa. Tu mujer te estará esperando con un pastel de manzana recién horneado. Y le darás un beso. Un beso de amor verdadero. ¿Verdad Henry? Y los niños. ¿He dicho los niños? Porque tendrás hijos Henry. Los niños saltarán de alegría al verte. Se subirán sobre ti. ¡Papi! gritarán. Ellos no saben. Tranquilo Henry. Duerme. Yo también lo sé. Por eso, para mi, tu nombre sobra.
miércoles, octubre 15, 2008
Opciones que tienen que ver con esa raya llamada horizonte
Podría nadar y nadar. Nadar a contra corriente. Nadar hasta la extenuación. Dirigir la mirada hacia aquella línea llamada horizonte y no cejar en el empeño. Hasta conseguir alcanzarla. Tocarla.
Pero también podría dejar de mover los brazos y las piernas. Quedarme flotando como un pedazo de corcho, oscilando arriba y abajo, viendo cómo sube y baja aquella línea llamada horizonte, allí lejos. Siempre lejos. Y simplemente, observarla.
martes, octubre 14, 2008
El árbol de los deseos.
Son esas cosas que tiene el otoño.
Y entre mis brazos El árbol de los deseos.
Era Faulkner y no otro.
Pero no me llega.
"Si yo mandase en una guerra –dijo Éxodo-, me conseguiría un buen puñado de mujeres casadas, les vendaría los ojos, las pondría en una dirección y les diría: Sigan adelante tal como están ahora, y cuando tropiecen con alguien, será su marido. Así es como organizaría la guerra."
Creo o no creo.
Creo o no creo en el mundo. Creo o no creo en las personas. Lo cierto es que sí creo la mayoría del tiempo, porque quiero creer, porque me l...
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Decir la verdad tal y como la ve [el poeta]. Decirla tan bellamente, tan sorprendentemente como pueda; encender con ella su propia capacidad...
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Tal vez la vida sea sólo eso. La lectura de aquel libro. Escribir un verso, probablemente mediocre. Subrayar frases hermosas con marcadore...

