viernes, noviembre 22, 2013

i.


con certeza

quién ha matado mi voz

fue el trabajo

asesino


de oficinista

No hay comentarios:

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...