Esther Cabrales (Madrid, 1973). Poeta. Ha cursado estudios de Derecho y Filología Hispánica que jamás concluyó, porque, finalmente, el trabajo se impuso. Ha publicado Erosión (Renacimiento, 2017), Cuerpos (Renacimiento, 2019), Animal (Torremozas, 2021), Lengua muerta (Páramo, 2021), Mondo (Bajamar, 2024). Poemas suyos han sido incluidos en antologías nacionales, como son Rojo Dolor (Renacimiento, 2021), Distopía en femenino (Elenvés, 2023).
miércoles, septiembre 30, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Qué máquina me conduce y por qué caminos
No dejo de pensar en lo difícil que me resulta aceptar el mundo tal y como lo veo a mi alrededor. Digamos que como el viajero que lleva añ...
-
Pesa . El verano, digo. Me había reservado, con la ilusión de una niña, un par de libros de lectura. Saben de mi devoción por ciertos autore...
-
Tal vez la vida sea sólo eso. La lectura de aquel libro. Escribir un verso, probablemente mediocre. Subrayar frases hermosas con marcadore...
7 comentarios:
esto es una belleza
ahora
creo
que este año todos llevamos una nube sobre nuestra cabeza
besos
Bellísimo.
Un haiku dibujado.
precioso...
Como te decía hace unos días y vuelvo a comprobar a la vista de este barquito, me encantan tus ilustraciones, su mezcla de ternura e ironía, de inteligencia e inocencia. Además, jeje, me ha traído a la cabeza una de mis canciones favoritas: "había una vez un barquito chiquito, había una vez un barquito chiquitito, que no sabía, que no sabía navegar". La canción y la ilustración, son historias de barquitos con mala suerte, además me gusta mucho eso de que un barquito sea el protagonista, y que en tu ilustración no sea sólo um barquito, sino un barquito de papel.
Un abrazo.
Barquitos con mala suerte, eso somos.
Las diminutas letras del barquito infortunado, borrones de tinta de agua de nube, eso somos.. :-)
Publicar un comentario