viernes, diciembre 11, 2009

Yo siempre quise tener un poema que se titulara Arte poética.




Arte poética.

Y pregunto por el otro,
ese que me exige
en el espejo de la palabra.
Ventana del mundo
que pernocta en mi escritorio
como una prótesis de vidrio y sus voces,
una montaña de decisiones
que me resumen en un pequeño milagro
y retiran el velo
que me cubre la cara para mostrarme
como una revelación contenida
-mi yo misma-
cuando pienso en verso
o digo tu nombre.

3 comentarios:

Esther Cabrales dijo...

No vale una castaña. Ojalá arda.

sonoio dijo...

por qué este comentario?
le diste ekl nombre que tanto querías a algo que te definió y tiene frases muy buenas

te dejo más que un beso

Miguel Ángel Maya dijo...

...Vale, querida...
...Y no sólo porque estemos en tiempos de castañas, y las castañas asadas nos calienten las manos y el alma y...
...Vale castañas a puñados...
...kisses...

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...