domingo, diciembre 06, 2009

Ejercicios de identidad.



A propósito de El gran cuaderno, de Agota Kristof.

3 comentarios:

raúl quinto dijo...

ese libro me pareció tremendo, de lo más tremendo que he leído. Con tu montaje esos niños me dan un poco menos de miedo, pero no mucho...

Miguel Ángel Maya dijo...

;-)

matías miguel clemente dijo...

Ja, qué cosa más rica, ahora los quiero más, jajaj. Besos.

Salvo miles de libros, no nos habíamos llevado nada.

Escribe Thomas Bernhard en Un niño que “cuando habla un hombre sencillo, es una bendición” y, además de ser una idea cierta, es tanto más ...