lunes, abril 21, 2008

UN MANOJITO.

La tierra está sembrada de ojos.
Abiertos. Cerrados.
Vestidos de aliento.
Desalentados.
Ojos que nacen en rama,
que brotan del suelo
como si nada.

Y entre todos ellos,
racimos, prietos,
están los tuyos.
Los miro. Me miran, cansados.
Me sonríen,
como cerrándose.

Admiro los colores del mundo,
el silencio mecido,
tan hiriente.
Callado para siempre.

Que quisiera cogerte,
mecerte,
serte.

Te recuerdo, Príncipe ciego,
eras milagro,
eras mi hermano.
Viéndote me veo.

Ojos que ven
corazón que muere
en esta tierra perenne.
Ya eres mirada perdida,
extraviada para siempre.

Un manojito de ojos
para adornar mi casa,
para perfumar mi cara.

Tus ojos. Mis ojos.
Miradas.